La Dirección de Estadísticas y Censos del GCBA publica mensualmente los valores de la Canasta Básica Alimentaria y la Canasta Básica Total, que definen los límites de la indigencia y la pobreza en la Ciudad de Buenos Aires. Esta publicación, en la mayoría de los casos que presenta, considera que los hogares son propietarios de la vivienda.  Sin embargo, la Ciudad de Buenos Aires es la más inquilinizada del país. Al menos, el 35% de sus habitantes son inquilinos y si se consideran otras formas precarias de acceso a la vivienda, la cifra de los porteños que no son propietarios, asciende al 50%.

El organismo estadístico porteño publicó que, en junio de 2019, la Canasta Básica Total para un hogar compuesto por una pareja de 35 años, propietarios de la vivienda y con dos hijos de 6 y 9 años fue de $30.914. En tanto, la Canasta Básica Total para un hogar unipersonal, de un adulto varón de 25 años, propietario de la vivienda, fue de $11.451.

Si a estos datos le agregamos los valores promedio para alquilar una vivienda que publicamos mensualmente desde el Programa de Atención a Inquilinos de la Defensoría del Pueblo porteña, obtenemos lo siguiente:  

Para afrontar la Canasta Básica Total ($30.914) y alquilar un departamento de tres ambientes ($19.866), una familia con las mencionadas características necesitó $50.780.

Para afrontar la Canasta Básica Total ($11.451) y alquilar un departamento de un ambiente ($12.265), un hogar unipersonal con las mencionadas características necesitó $23.716.

Si comparamos estos valores con los últimos datos publicados por la Dirección de Estadísticas y Censos referidos a los deciles de ingreso en la Ciudad de Buenos Aires, obtenemos que:

Solo el 40% de los hogares familiares tienen ingresos que permiten alquilar y no ser pobre.

Solo el 50% de los hogares unipersonales tienen ingresos que permiten alquilar y no ser pobre.

“En cien años de alquiler, nunca estuvieron los inquilinos tan expuestos a la arbitrariedad y la codicia del mercado inmobiliario -señaló Fernando Muñoz, director del Programa de Atención a Inquilinos de la Defensoría del Pueblo- En materia de vivienda, no hace falta declarar la emergencia. El desastre es evidente: miles de inquilinos no pueden seguir pagando el alquiler”.

“En cien años de alquiler, nunca estuvieron los inquilinos tan expuestos a la arbitrariedad y la codicia del mercado inmobiliario”

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