Desde el Programa de Atención a Inquilinos de la Defensoría del Pueblo porteña publicamos el informe “Relevamiento Integral del mercado de alquileres” en el cual analizamos todos los gastos asociados a alquilar una vivienda, no solo los mensuales (alquiler, expensas y tarifas de servicios públicos) sino los bienales (depósito, seguro de caución y gastos administrativos) y los comparamos con los deciles de ingreso de los trabajadores porteños.

Fernando Muñoz, director del Programa de Atención a Inquilinos, afirmó: “El alquiler de vivienda se ha transformado en un negocio desordenado, desparejo y desigual. Mientras aumenta la cantidad de sectores interesados en participar del negocio (inmobiliarias, constructoras, administradores, financieras, bancos, etc.), los inquilinos en esta ciudad parecen inmigrantes de comienzos del siglo pasado; viven cada vez más hacinados y son cada vez más pobres”.

“los inquilinos en esta ciudad parecen inmigrantes de comienzos del siglo pasado; viven cada vez más hacinados y son cada vez más pobres”.

Según el relevamiento, el precio promedio de un departamento de un ambiente es de $11.992, el de dos ambientes vale $14.323 y el de tres ambientes, $19.472.

En abril de 2019, la Canasta Básica Total para una familia porteña compuesta por una pareja de 35 años, propietarios de la vivienda y con dos niños de 6 y 9 años fue de $29.304. Si a estos montos le agregamos el valor del alquiler de un departamento de tres ambientes ($19.472), obtenemos que:

Para superar la línea de la pobreza, una familia inquilina con las mencionadas características necesita contar con ingresos superiores a $48.776. Un requisito que solo cumplen el 30% de las familias.

Para un hogar unipersonal, de un adulto varón de 25 años, económicamente activo y propietario de la vivienda, la Canasta Básica Total fue de $10.845. Si a este monto le agregamos el valor promedio del alquiler de un monoambiente ($11.992), obtenemos que:

Para superar la línea de la pobreza, un inquilino necesita contar con ingresos superiores a $22.837. Un requisito que solo cumple el 50% de la población ocupada.

“La realidad que les toca vivir a gran parte del millón de inquilinos porteños es sumamente angustiante. Es evidente que, a la mitad de la población ocupada que percibe ingresos inferiores a $20.000 les resulta prácticamente imposible afrontar todos los gastos asociados a alquilar una vivienda y al mismo tiempo mantener niveles elementales de consumo: el dinero que les queda es de subsistencia y los convierte en hogares pobres en barrios de sectores medios”, afirmó Muñoz.

A través del Programa de Atención a Inquilinos, la Defensoría del Pueblo recibe diariamente decenas de inquilinos que tienen dificultades para sostener el pago del alquiler. La mayoría necesita asesoramiento legal para finalizar anticipadamente su contrato. “La tendencia es cambiar comodidad por precio –señaló Muñoz- son familias que se mudan a viviendas más pequeñas, jóvenes que vuelven a casa de sus padres, adultos mayores que se mudan con sus hijos. También está creciendo el alquiler informal de habitaciones, ya sea en hoteles o en viviendas familiares. Es un fenómeno de convivencia forzada que se produce en la ciudad con mayor cantidad de viviendas vacías”.

“Es un fenómeno de convivencia forzada que se produce en la ciudad con mayor cantidad de viviendas vacías”.

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